lunes, 14 de junio de 2010

¿Por qué Invertir en Acciones?


Una acción es la parte en que se divide el capital de una empresa. Cuando compramos una acción, estamos adquiriendo parte de una corporación y por lo tanto, pasamos a formar parte de esa sociedad.

La inversión en acciones (renta variable), supone cierto nivel de riesgo dada la volatilidad en los precios que éstas puedan tomar. Sin embargo, a pesar de la volatilidad, este tipo de inversión es bastante atractiva, pues los rendimientos que han generado históricamente se encuentran muy por encima de los rendimientos que han ofrecido otro tipo de inversiones (depósitos a plazo, bonos, entre otros). Y además la inversión en Bolsa ofrece protección contra la inflación.

Con la compra de una acción podemos ganar dinero de dos formas:

*En primer lugar, por ganancias de capital obtenidas por la diferencia entre el precio de venta y el precio de compra.

*En segundo lugar, los accionistas pueden participar de los beneficios, por el pago de dividendos, que no es más que la parte de la utilidad de la compañía que se distribuye entre los poseedores de las acciones.

¿Es mejor comprar acciones que comprar inmuebles? En otro artículo lo analizaremos

miércoles, 9 de junio de 2010

Oración de un Emprendedor Frustrado



Ser yo mismo es lo que más me ha costado. Tomar el camino más difícil, el de sólo hacer lo que a mí me gusta, me está matando. Soy un emprendedor frustrado, hastiado de las búsquedas que yacen inertes al margen del pobre camino que he trazado. Me han dicho que el éxito está del otro lado, o me lo he dicho yo mismo, ciertamente no distingo la diferencia entre un yo esperanzado, ilusionado, que aplastaba todo por delante, y el otro yo que no quiere seguir más. Soy en mí mismo una dicotomía, un antagonismo que quiere continuar y que desafía constantemente a sus temores, pero que no quiere dar otro paso. Camino por las calles del centro, veo las vidrieras, veo autos lujosos que pasan por ellas, personas de traje, bancos ostentosos, muchos cafés y bares y gente conversando, teniendo o aparentando tener empresas exitosas. No tengo dinero en los bolsillos, o solo un poco que no alcanza para comprar lo que deseo. Las empresas que he intentado no florecen, no entiendo a las personas o ellas no me entienden, y el tiempo se me ha agotado. Sólo me queda rezar y esperar al hada de los emprendedores, ¡oh diosa que das fuerzas al hombre en desdicha, no me dejes caer! Quizá estas palabras me ayuden:

"¿Deseas buscar el camino que te conduzca hacia ti mismo?
¡Demuéstrame, pues, que estás en posesión del derecho y de la fuerza!
¿Eres tú un primer movimiento?¿O una rueda que gira sobre sí misma?
¿Puedes obligar a las estrellas a que giren alrededor de ti?
¿Puedes señalarte a tí mismo tu bien y tu mal, y suspender tu voluntad
por encima de ti como una ley?
¿Puedes ser tu el vengador y el juez de tu propia ley?
Tu camino, ¿pasa delante de tí mismo y delante de tus siete demonios?
¡Tu quieres crearte un dios de tus siete demonios!
Yo amo a quien quiere crear algo más elevado que él, y que en ello perece.

"Así habló Zaratustra", de F. Nietzsche

Yo quiero crear algo que esté más allá de mí mismo, yo quiero emprender. ¡Oh hada del emprendimiento, gracias por haberme iluminado!

Julián M.: Vida y Muerte de un Argentino Consumista



Introducción

Esta es la pequeña novela de un Argentino consumista, como tantos más. Esta es la verdad acerca de un tal Julián M., el típico Argentino de clase media recuperada (sus ingresos familiares rondan los $ 4.200), que desea ser lo que no es. Comprará un televisor plasma sólo para creerse a sí mismo que pertenece a otra categoría social, porque algunos de sus amigos pueden, y él no quiere ser menos. Julián M. es la fiel representación de los personajes de las actuales publicidades de tarjetas de crédito. No entiende la frase: “que algo sea común no significa que sea normal”. Julián es un apasionado del fútbol, porteño, animal de arrabales, fanático de los éxitos de Adrián Suar, todos los años lleva sus sillas plegables a Mar del Plata, consume (y mucho) con tarjetas de crédito, es un empleado en relación de dependencia con ánimos de ganar ese puesto de jefe que está por quedar vacante (él es por ahora supervisor de una empresa que fabrica balanzas electrónicas), está casado y su mujer es vendedora por catálogo de los productos de Avon o de Essen, con dos hijos de entre 10 y 7 años que van a colegios privados, tiene 38 años, quisiera comprarse el nuevo Focus 2010 y tomar un préstamo para refaccionar su casa. Nadie lo sabe, pero dentro suyo Julián se siente atrapado. Se le hace cada vez más difícil progresar en su trabajo, y necesita vivir con más de lo que ya tiene. Siente que la inflación es una enfermedad que le va carcomiendo las entrañas como una víbora parasitaria, y lo peor es que ya preguntó cien veces qué es y aún no lo entiende. Tiene temor, y es posible que en muy poco tiempo un primer ataque de pánico lo lleve al consultorio privado donde le dé un segundo ataque por darse cuenta que la prepaga ya no le cubre la internación. Julián M. piensa en Julián Weich, ese personaje de la tele que entrega tantos premios, y se siente aliviado. Algún día le tocará a él, algún día la suerte vendrá a su puerta y le dirá: “Julián, te has ganado $ 200 mil (o una casa, o al menos un auto), te lo tenías merecido”. Julián no entiende por qué, él que tanto estudió y trabajó, que es honrado, que paga sus deudas al día y es un buen ciudadano, aún no encontrado el camino del éxito económico, o de cualquier éxito. ¿Qué debe hacer Julián para salir de su pozo? ¿Por dónde empezar?

lunes, 7 de junio de 2010

Kiyosaki y el Padre Rico: ¿Equivocado o Malinterpretado?


Sin dudas Robert Kiyosaki es la representación de la enseñanza de los caminos de la riqueza, un hombre tan influyente que le dió esperanzas a millones de personas, un gurú de las finanzas, un escritor efectivo, un revolucionario. Y como todo revolucionario, innovador y desafiante, su vida y obra están cubiertas de un manto de dos colores: una parte roja de fanatismo y adoración, y una parte negra de dudas, escepticismo y rechazo. La gran pregunta es: ¿ya era rico, o sólo fue un escritor oportunista que se enriqueció con sus libros?. Y a partir de esta pregunta surgen otras, que analizaré desde mi punto de vista de economista, profesor e inversor. Las siguientes son las cuestiones más relevantes acerca de la filosofía del Padre Rico:

1. ¿Pueden aplicarse a los países latinoamericanos sus estrategias de inversión en inmuebles?
En cuanto a la compra de inmuebles, realizando un depósito inicial, no sólo no es posible en este lado del mundo, sino tampoco actualmente en EE. UU. Sin embargo el principio de buscar oportunidades, de comprar barato algo que luego se apreciará en valor, es totalmente cierto. E incluso para esto no se requieren conocimientos en finanzas, sino sólo un buen poder de intuición.

2. ¿Es correcta su visión cuasi-contable acerca de los activos y pasivos?
Desde el punto de vista de la contabilidad no, pero sí desde el punto de vista de la inversión. Sin desmerecer a la contabilidad, esta disciplina tampoco admite lo que los economistas llamamos "Costo de Oportunidad", que implica valorar la mejor opción que estamos dejando de lado por hacer otra cosa. Si piensas sólo como contador, te interesará saber cómo cerrar un balance, si piensas sólo como economista, te interesará saber en cuánto afecta al PBI una caída en las importaciones de otro país. Si piensas como inversor, utilizarás a la contabilidad y a la economía, y, usando los principios de Kiyosaki como disparador (más otros libros técnicos), encontrarás la mejor forma de invertir tu dinero.

3. ¿Leer a Kiyosaki me dará una respuesta al "qué hacer" o al "cómo hacerlo"?
Definitivamente no. Sólo te dará coraje para salir a hacer algo, pero no te dirá en absoluto ni "qué" ni "cómo". Sin embargo te servirá de mucho para que te "despiertes" y veas las cuestiones económicas de otra manera.

4. ¿Los ricos leen o leyeron a Kiyosaki?
La mayor parte no. Sin embargo existen algunos nuevos ricos que sí lo leyeron, pero son bastante pocos. Lo que sucede es que, como el mismo Kiyosaki dice en sus libros, los ricos no estudian en las facultades. Entonces generalmente no leen libros, además de que al ser personas pragmáticas, directamente aplican lo que otros leen. Pero esto no quiere decir que leyendo a Kiyosaki no puedas llegar a ser rico, es más, las chances realmente pueden elevarse. Sólo que no hay que quedarse en eso, se debe salir y practicar.

5. ¿Kiyosaki ya era rico, o sólo fue un escritor oportunista que se enriqueció con sus libros?
No se sabe ciertamente. Pero lo que les puedo decir ahora es que no importa. Si quieres tener éxito, esa pregunta no debe caber en tu pensamiento, porque sería como cuestionar a Shakespeare si es el verdadero autor de sus obras, o a San Martín si realmente cruzó los Andes. Debes creer que lo hicieron y punto, y salir afuera a tratar de hacer lo mismo. Desde el primer momento que dudas ya te estás retrasando. Es más, ¿no es acaso cierto que, desde el punto de vista del coaching financiero, primero debes cambiar tu forma de ser, para luego saber qué hacer y para recién luego tener lo que quieres? La línea entre el hacer y el tener es muy delgada cuando ya eres lo que se necesita. Si pusieras ahora mismo a un gran inversor como George Soros de patitas en la calle sin un centavo, es seguro que volvería a llegar adonde está, porque nadie le puede quitar lo que ya sabe y lo que ya es.

Conclusión sobre Kiyosaki, su obra y vida:

Leer a Kiyosaki es importante pero no determinante. Debe ser completado con otros libros de autoayuda, más conocimientos de economía, contabilidad, administración de empresas y finanzas bien definidos, más cambiar tu forma de ser, más salir a aplicar todo lo que aprendiste. Hay pocas personas que realizan todo el proceso. Si quieres hacerlo más fácil, puedes concurrir a nuestros cursos. ¿Te imaginas todo lo que podrías avanzar? Recuerda, el cambio está en tu manera de pensar.

viernes, 4 de junio de 2010

El Poder del Interés Compuesto. Cómo Ganar Dinero sin Hacer Nada



¿Sabías que…

Si entre los 25 y los 65 años de edad ahorrás e invertís $ 100 mensuales en un plazo fijo, que pague una tasa de interés del 10% anual, obtendrías al cabo de ese tiempo aproximadamente…

¡Más de $ 600.000!

Si no pudieras ahorrar desde tan joven, y esperas hasta los 40, ahorrando
$100 mensuales, 25 años más tarde obtendrás…

¡ $ 130.000 !

¿Cómo es esto posible? Utilizando el poder del interés compuesto. ¿Es verdad que, bajo estas condiciones, el banco puede pagarme estas sumas? Sí, absolutamente. ¿Cómo se realiza el cálculo? La fórmula con la cual se calcula el monto de una renta mensual, y que se utiliza por ejemplo en un plazo fijo, es la siguiente:

Fórmula de una RENTA:

Monto = Valor Cuota x [(1 + tasa)(elevado a la cant.de cuotas) – 1] / tasa

Cuota = $ 100
Meses = 4 años x 12 meses = 480
Tasa = 10% anual/12 = 0,008333 mensual

Monto = $632.331

Es así de sencillo. Como dice una publicidad: "No hacés nada, y tenés más plata".
Sin embargo la pregunta clave aquí es: ¿qué sucede si hay inflación?
Obviamente si la inflación anual en el país es mayor al 10%, con el paso de los años tendríamos más cantidad de billetes, pero estos valdrían cada vez menos. ¿Cómo ganarle a la inflación? Invirtiendo en otros activos que otorgan más renta, como acciones, bonos, fideicomisos y otros (con los que se puede ganar mucho más que el 30%), y los cuales analizaremos luego uno a uno.

Pero puedes empezar depositando y aprendiendo a hacer que el dinero trabaje para vos, o si lo quieres ver de otra manera, que el banco sea tu empleado. Realmente el dinero es poder, y se cristaliza a través del interés compuesto.

martes, 1 de junio de 2010

Enviar Curriculums, ¿es esperar la suerte?

Siguiendo con el mito de la riqueza: "Una vez tuvo un gran golpe de suerte", me pregunto si acaso buscar empleo enviando curriculums no es en cierto sentido esperar tener suerte. Pensemos en que, dada una cada vez más grande oferta laboral, de distintas carreras y profesionales, existe también una menor probabilidad individual de que una persona pueda acceder a un puesto de trabajo, por eso mismo de que la base de búsqueda para las empresas es cada vez mayor. Por supuesto que el argumento en mi contra sería que uno ya construyó su propia suerte al estudiar y más que todo si tuvo buenos resultados académicos, lo cual incrementa las chances de que lo contraten. Pero al margen de esto, también se debe tener en cuenta que también existirán otras personas con iguales características, pero contra las que deberemos competir por el puesto de trabajo. Y eso que aún no hemos tomado los "filtros" que realizan las selectoras de personal, de acuerdo al perfil. En resumen, debemos esperar la suerte de que una empresa necesite de los servicios que podemos ofrecer, de que estemos atentos a esa búsqueda, de que seamos mejores que otros, y de que nuestro perfil personal encaje justo con el perfil que se busca. Y allí es donde el proceso se vuelve cruel para muchas personas que buscan trabajo. Deben resignarse a trabajar de lo que sea, o de lo primero que encuentren. Conozco muchos profesionales excelentes, de gran capacidad, que se encuentran presos de sus trabajos en donde están desmotivados y desperdiciados, por no haber tenido la suerte de encontrar algo que se ajuste a lo que ellos son. Muchas veces las selectoras de personal se equivocan, ¿puede medirse la capacidad emocional de una persona? Yo creo en la teoría (de Skinner) de que cualquier persona, con las motivaciones adecuadas, puede obtener resultados extraordinarios. ¿Está bien que un reclutamiento de personal te "filtre" porque cree que no sos capáz de desempeñarte en el puesto que buscan? ¿No fallarán acaso los líderes de esas empresas, que no saben cómo motivar...? Por eso lo mejor es buscar la propia suerte, como lo dice Alex Rovira o Miguel Ángel Cornejo, en realidad muchos dicen lo mismo, y no se equivocan. ¿Será por esto que los ricos generalmente no tienen muchos estudios universitarios? ¿Será porque aprendieron a forjarse su propia suerte, sin esperar que alguien "los contrate"?. Les dejo una reflexión, para que empiecen cuanto antes a crear su propia suerte. “Existe una sorprendente verdad que no es divulgada en las escuelas. Y es la verdad de que las ideas se pueden transmutar en dinero efectivo por medio del poder de un propósito definido, y de unos planes concretos. Si usted es de los que creen que el trabajo duro y la honradez, por sí solos, le proporcionarán riqueza, ¡está muy equivocado! La riqueza, cuando aparece en grandes cantidades, nunca es sólo como resultado del trabajo duro. Cuando aparece, la riqueza es el resultado de exigencias definidas, basadas en la aplicación de planes definidos, y nunca se debe a la suerte ni al azar”. (Piense y Hágase Rico, Napoleón Hill)